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  21 de Agosto de 2008     Edición de las 13:39 h.  


 
Reportajes

El giro de Rijkaard

Quizá haya sido por obligación o, tal vez, se deba a sus largas charlas con Txiki Begiristain, el secretario técnico, pero resulta evidente que Frank Rijkaard ha dado un giro. En sólo tres partidos ha cambiado el esqueleto del Barça, tomando decisiones drásticas como enviar a Overmars a la grada, prescindir de Xavi o dejar en el banquillo a Luis Enrique y Kluivert.

La desaparición de las 'vacas sagradas'
No tiene aspecto Rijkaard de ser un técnico muy revolucionario, pero las circunstancias --el Barça se encalló en el Camp Nou, donde aún no ha ganado-- le han obligado a cambiar sus ideas iniciales. Harto, sobre todo, de que el equipo no encontrara el equilibrio que tanto pregona. Por eso, hace poco más de una semana el holandés hizo su particular revolución, pese a que quedó sepultada por la derrota llena de impotencia frente al Deportivo. Entonces empezó a sacar el látigo, aunque no lo dijera públicamente ni lo aireara.
Rijkaard se cansó de Overmars, que ha protagonizado un fulgurante viaje de la titularidad a la grada; arrinconó a Xavi en el banquillo porque prefiere colocar antes a una pareja alta y potente en el centro del campo (Gerard y Motta), y aprovechó que Luis García se había recuperado de una lesión muscular para darle la banda izquierda del ataque. Esa progresiva y lenta desaparición de las vacas sagradas se completó el domingo en Son Moix cuando decidió que Luis Enrique fuera suplente por primera vez esta temporada.


La reconstrucción empieza desde atrás
Tan feliz quedó Rijkaard de la reestructuración que realizó en el equipo que repitió en Son Moix con un único cambio: Quaresma por Luis Enrique. En ese movimiento de piezas se han perdido varios jugadores en el camino, además de Xavi y Overmars. Márquez, por ejemplo, sabe que es el suplente de Cocu o de Puyol en el eje de la zaga, y Reiziger ya no tiene el estatus de titular. Todo ha sido provocado por la aparición de Gabri, un centrocampista reconvertido en lateral derecho, algo que ya hicieron en su día Serra Ferrer, Van Gaal y Antic.
Con Gabri en la banda, Rijkaard se olvidó de Puyol, una de sus apuestas iniciales, y lo incrustó en el centro de la zaga, como habían hecho también sus últimos predecesores en el banquillo. Mañana, frente al Murcia, el técnico deberá suplir a Gabri (Reiziger y Óscar López son las opciones naturales). "Quiero pedir disculpas públicamente a mis compañeros, al técnico y al club. Cometí una equivocación, no supe controlar mis emociones", dijo ayer Gabri en un inusual gesto de arrepentimiento por la tarjeta roja que vio en Son Moix ya en el minuto 90 y con el 1-3 en el marcador.


Cuando Saviola logra desbancar a Kluivert
Hasta que se lo permitan las lesiones o las sanciones, Rijkaard ya ha encontrado la defensa y el corazón del centro del campo que ha buscado durante dos meses. Sigue, sin embargo, dándole vueltas al ataque, en el que se ha vivido un inesperado cambio de guardia: Saviola por Kluivert. A principios de octubre, coincidiendo con el duelo frente al Valencia, el argentino malvivía en el banquillo hasta que el Camp Nou lo pidió a gritos. Y Rijkaard, disciplinado él, accedió a esa demanda. Desde entonces, el Pibito, aprovechándose de la lesión de Kluivert y de los problemas de éste con la afición, se ha hecho titular y ya marca.
El holandés, en cambio, sigue en un círculo peligroso --no ha marcado en la Liga-- y Rijkaard le da los minutos de la basura. "No hay más presión con Patrick en el banquillo. Si jugué es porque el técnico ve quién está mejor", dijo ayer Saviola, quien ve normal que mañana actúe el equipo que ganó en Mallorca. Rijkaard apuesta por especialistas para recobrar el juego por las bandas. Y tres de los cuatro delanteros en Son Moix (Quaresma, Ronaldinho y Luis García) eran fichajes nuevos.

MARCOS LÓPEZ

 

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