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  7 de Enero de 2009     Edición de las 23:46 h.  


 
Fútbol

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Martes, 7 de Octubre de 2003 a las 10:11
El Barça es un reflejo de la indefinición táctica de Rijkaard
Los problemas del equipo


MARCOS LÓPEZ / MARIO RUIZ
 Rijkaard dirige un entrenamiento
 Foto: Albert Bertrán

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Una derrota, la primera en la Liga, ha bastado para colocar a Frank Rijkaard bajo sospecha. No por perder frente al Valencia sino porque el equipo no tiene señas de identidad y desprende un aroma rancio que choca con la modernidad que vende Joan Laporta. 1 >> ¿Por qué Kluivert no logra salir del círculo vicioso? Patrick Kluivert está metido en un círculo que no es nada virtuoso. Más bien se trata de un círculo vicioso porque lo lleva arrastrando desde hace tiempo. El holandés lleva el 9 a su espalda, pero no es un goleador puro. Marca muchos tantos, pero no con la asiduidad que se espera en un delantero centro. En la Liga pasada anotó 16 goles. El problema es que los logró en 11 partidos y estuvo 25 sin marcar. Y así, el círculo se hace cada vez más grande, sobre todo desde la marcha de Rivaldo, ya que toda la presión en ese aspecto ofensivo ha recaído sobre él. En cuatro partidos de Liga, ha rematado cinco veces a la portería contraria. Y sólo una, el domingo, fue entre los tres palos, aunque Cañizares le privó del gol. El porcentaje del holandés en cuanto a puntería es, por tanto, del 20 %. El público se enfada y lo considera, justa o injustamente, como el culpable de todos los males del equipo, Kluivert se pone nervioso, el técnico, sea Van Gaal, Antic, Serra Ferrer, Rexach o Rijkaard, se irrita y el entorno se hace irrespirable. Entre otras razones porque el Barça no tiene un delantero centro suplente. De hecho, no tiene delantero centro porque el propio Kluivert dice que él no lo es. Y así le va al equipo. 2 >> ¿Por qué el Barça no fichó este verano a un goleador? Porque Rijkaard cree ciegamente en Kluivert y porque el 70 % de la inversión en fichajes (43 millones de euros, 7.155 millones de pesetas) se destinó a la contratación de Ronaldinho, la estrella mediática que, según el presidente Joan Laporta, necesitaba el club. Es cierto que el Barça negoció con Roy Makaay, el pichichi del Deportivo antes de que éste acabara fichando por el Bayern de Múnich. También Sandro Rosell, vicepresidente deportivo, y Txiki Begiristain, el secretario técnico, viajaron a Francia para discutir con el Auxerre el posible traspaso de Djibril Cissé. Pero la prioridad, una vez perdido Beckham, era Ronaldinho. Y el serbio Mateja Kezman, el goleador del PSV Eindhoven que tenía atado el candidato Jordi Majó, no podía venir al Camp Nou por su condición de jugador extracomunitario. El Barça no pudo fichar a un goleador porque Kluivert decidió quedarse, a pesar de la sustancial rebaja en su sueldo. El holandés estuvo un mes en el mercado con una ínfima cláusula de rescisión fijada en 1,8 millones de euros (300 millones de pesetas), pero su alto salario impidió la marcha. Makaay (Bayern) lleva cuatro goles en seis partidos, Cissé (Auxerre), siete en nueve encuentros y Kezman (PSV), ocho en siete. 3 >> ¿Por qué Rijkaard elige un equipo 'vangaaliano'? Porque el nuevo técnico azulgrana creía que lo más urgente era conseguir resultados para dotar de más tranquilidad al equipo y por eso prefirió apostar por gente experta. Tomando como referencia el último encuentro frente al Valencia, Rijkaard alineó a ocho jugadores de la pasada temporada, cuando Van Gaal era el entrenador, incluyendo tan sólo a tres fichajes de la nueva directiva: Ronaldinho, Van Bronckhorst y Márquez. El Barça ha tenido en estas primeras seis jornadas un perfil vangaaliano, ya que el 72% de su equipo pertenece a la época antigua. La mano de Rijkaard se ha notado, sobre todo, en que ha cambiado de posición a varios jugadores. Retrasó como central a Cocu, devolvió a Puyol a la banda derecha y se ha puesto en manos de los jugadores más veteranos (Cocu, Luis Enrique y Reiziger) para iniciar la reconstrucción del equipo. Rijkaard lo creía como el camino más seguro para dar estabilidad al Barça, algo que no ha logrado. Pero el técnico ha fracasado en ese intento porque las vacas sagradas no han rendido como él creía. Y el equipo parece tan viejo y agotado como siempre. 4 >> ¿Por qué no existe un patrón de juego y se cambia cada partido? El Barça sigue sin tener un sistema táctico definido. Rijkaard parece que todavía no sabe qué estilo le quiere imprimir a su equipo. Y ya no se trata del debate sobre el uso del tridente o de los extremos. No se trata de identificar si su filosofía futbolistíca está más próxima a la de Arrigo Sacchi, como está demostrando, que a la de Johan Cruyff. El problema es más profundo. El Barça ha utilizado cinco alineaciones diferentes desde que empezó la Liga, en la que el equipo ha disfrutado de muy pocos momentos de equilibrio. Rijkaard sólo ha repetido equipo en una ocasión, coincidiendo con la estéril irrupción del tridente. El técnico ha apostado por tres defensas y cinco ataques diferentes, alternando planteamientos en los que el control del balón era la prioridad con otros, como el del Calderón, en los que buscaba la fuerza física. Un cóctel en el que han participado 22 jugadores. Sólo Manzano, en su desesperada lucha por levantar al Atlético, ha usado más futbolistas (24). Y nada tiene que ver el equipo inicial de Rijkaard el domingo, en el que puso a Overmars como titular por primera vez, con su alocado ofensiva final en la que usó sin éxito a cinco delanteros: Kluivert, Luis García, Saviola, Ronaldinho y Quaresma. 5 >> ¿Por qué sólo juegan tres de los siete nuevos fichajes? Ronaldinho, Van Bronckhorst y Márquez. Sólo tres de los siete fichajes realizados por el Barça forman parte del equipo titular de Rijkaard. Los otros cuatro jugadores han corrido una suerte diversa. Mario y Rustu todavía no han debutado en la Liga y Luis García y Quaresma parecen contar sólo para las segundas partes. Ronaldinho, la estrella mediática que ha disputado el 96,2% de los minutos en la Liga, y Van Bronckhorst (81,4% de los minutos posibles), han contado desde un principio para Rijkaard. El brasileño por su enorme calidad y el holandés por ser una petición explícita del técnico. ¿Qué sucede con los otros cinco? Márquez, mermado por las lesiones, ha tenido que esperar a que Rijkaard decidiera apostar por un equipo más físico --adelantó a Cocu al doble pivote en el Vicente Calderón contra el Atlético-- para entrar en un centro de la defensa en el que parece consolidado. En esa posición todavía no se ha visto a Mario. El central del Valladolid, que sólo jugaba 16 partidos de media por las lesiones en su exequipo, sigue el mismo camino y no ha podido debutar aún por una lesión. El portero Rustu tampoco se ha estrenado. Rijkaard confía más en Víctor Valdés y, tal y como reconoció en Eslovaquia, no tiene motivos para cambiar de opinión. Luis García, recuperado ya de su lesión, y Quaresma son la opción más lógica si decide prescindir de Overmars y Luis Enrique en las bandas. 6 >> ¿Por qué Rijkaard tarda tanto en hacer los cambios? Rijkaard se muestra reacio a cambiar el dibujo táctico del equipo a través de las tres sustituciones que permite el reglamento. El técnico prefiere agotar todas las opciones, como conceder libertad de movimientos a Ronaldinho o cambiar a Luis Enrique y Overmars de banda, antes que recurrir a un reserva que revolucione el partido. Sólo así se comprende que el holandés haya realizado el 73,3% de los cambios una vez superado el minuto 70 de partido y que el Barça sea el equipo que menos sustituciones (15 de 18 posibles) ha realizado en la Liga. La excesiva fidelidad al bloque titular la ha pagado Rijkaard con una pérdida de poder de reacción. El Barça ha perdido demasiado tiempo en pruebas inútiles y cuando ha buscado una respuesta urgente ya ha sido tarde. El partido contra el Valencia es el último ejemplo. El equipo estaba atascado y Rijkaard no dio entrada a Quaresma por Overmars hasta el minuto 72. El portugués sólo tuvo 18 minutos para inquietar a Carboni. Aunque peor le fue a Saviola y a Luis García, quienes sólo gozaron de nueve y cuatro minutos, respectivamente, para buscar el empate. Rijkaard, ahora que recupera a los lesionados, parece obligado a mostrarse más decidido. El domingo ya recibió un mensaje desde la grada cuando le pidieron a gritos a Saviola. Y el técnico cedió.


 

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