Lunes, 24 de Noviembre de 2003 a las 10:01
• Rijkaard y el equipo fracasan en el primer intento de probar que el Barça no depende de Ronaldinho Prueba no superada
JOAN DOMÈNECH
|
|
 |
Ronaldinho tras lesionarse Foto: Jordi Cotrina
|
|
|
|
PUBLICIDAD
"Cualquiera puede hacerlo igual de bien que Ronaldinho", proclamó Víctor Valdés el viernes. "Estamos preparados para jugar sin Ronaldinho", insistió poco después Frank Rijkaard. El resultado cosechado frente al Villarreal dijo, justamente, todo lo contrario.
A/ Sigue la búsqueda de otro mediapunta
Rijkaard tuvo mucho tiempo para pensar cómo cubriría la ausencia de Ronaldinho. Nada menos que 15 días. Aunque los internacionales estaban fuera, con sus selecciones, pudo darle vueltas y más vueltas a la elección del sustituto del brasileño. Tenía muchas alternativas: Kluivert (el primero que jugó frente al Betis, cuando se lesionó Ronaldinho), Luis Enrique, Iniesta y Xavi, el único que no era mediapunta nato. Optó por éste último.
Pero Rijkaard tardó muy poco en ver que se había equivocado. En apenas 45 minutos, lo cambió todo. Retrasó al puesto de organizador a Xavi, que sólo había conectado dos veces con Kluivert en el primer tiempo, sustituyendo a Márquez, y colocó en el campo a Iniesta. Para el partido ante el Panionios del jueves, el técnico deberá buscar otro sustituto, ya que el jugador manchego se incorporó ayer a la selección sub-20 para disputar el Mundial en los Emiratos Árabes.
B/ El técnico asume los errores estratégicos
Ése no fue el único error en el planteamiento del partido que asumió implícitamente Rijkaard. El entrenador holandés, que en otros partidos ni siquiera agotó los tres cambios, también sustituyó a Santamaría por Overmars. El extremo holandés se colocó en la banda izquierda y Luis García, siendo zurdo, pasó a la banda derecha. Rijkaard había elegido al joven extremo del filial, que siguió en el Barça este verano ante la falta de ofertas de otros equipos, por delante de Overmars, de Saviola y de Luis Enrique, tres ilustres titulares convertidos en suplentes. El capitán lleva cinco partidos de Liga consecutivos en el banquillo y en tres de ellos ni siquiera saltó al césped.
La amplitud de la plantilla permitió a Rijkaard corregir sobre la marcha y maquillar la cara del equipo en el segundo tiempo. Benito Floro, por el contrario, no podía hacer cambios. El banquillo del Villarreal estaba formado por un portero, un jugador medio lesionado (Javi Venta) y cinco jóvenes del filial (tres tenían 17 años). Tampoco los necesitó. Sus hombres más importantes (Coloccini, Quique Álvarez, Riquelme, José mari y Anderson) dieron la talla.
C/ Fallos en todas las líneas del equipo
El día más indicado para desmentir que el Barça depende de Ronaldinho se saldó con un sonoro fracaso. El equipo encajó su primera derrota fuera de casa desde el mes de abril. Rijkaard suspendió el examen --cambió la pareja de pivotes, retocó el sistema, no supo desactivar a Riquelme--, como lo suspendieron los futbolistas. Ellos tenían la posibilidad de evitar que aparezca el síndrome de jugar sin la estrella. Y aunque Ronaldinho ocupa una posición ofensiva, la responsabilidad de la derrota cabe repartirla entre todas las líneas. Entre los delanteros --el Barça apenas remató tres veces a la portería de Reina--, los centrocampistas --nunca se hicieron con el control del juego, ni cerraron bien los espacios para impedir que Riquelme brillara-- y los defensas. Valdés encajó los dos goles de sendos cabezazos dentro del área de meta. Especialmente llamativos fueron los errores de la zaga, ante el gran número de ocasiones de gol que fue capaz de crear el Villarreal.