Lunes, 8 de Marzo de 2004 a las 9:54
• El holandés está realizando la peor temporada desde que llegó al Barça, rodeado por la polémica y castigado por las lesiones Sin noticias de Kluivert
MARCOS LÓPEZ
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| Foto: Gráfico: Joan Vila
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El jueves era Ronaldinho quien esperaba a Kluivert. El jueves, mientras un espectacular Jaguar se detenía en la puerta del lujoso hotel Berkeley de Londres, era el brasileño quien aguardaba a que el holandés acabara de firmar autógrafos. Vestido con un traje que le hacía parecer un bailarín de Las Vegas en la década de los 60, Kluivert ejercía de estrella mediática, mientras Ronaldinho, el faro que ilumina al proyecto de Laporta, aguardaba pacientemente a que su compañero atendiera amablemente a una pandilla de niños que le perseguían por las calles inglesas. Quizá haya sido la única ocasión en que Patrick le robó por unos minutos los focos a Ronaldinho.
De vuelta a Barcelona, todo ha seguido igual que antes. El brasileño es la estrella. Y del holandés apenas hay noticias. Parece más un exjugador que un jugador porque desde que recibió una entrada de Milito en Zaragoza (28 de enero) poco se sabe de él. Su lesión --un edema en la meseta tibial de la rodilla izquierda-- le ha dejado más tiempo del previsto en la enfermería. Estaba anunciado que volvería al cabo de tres semanas y hoy inicia su sexta semana de baja. Tanto se ha demorado su regreso que ni los médicos se atreven ahora a aventurar la reaparición de Kluivert. "La recuperación va bien, pero de forma lenta", decían en su último comunicado, sin precisar cuándo retornará el delantero, convertido desde el primer día en un problema para el club. Y para la nueva junta.
En el pasado verano no le encontraban para abordar su problemático contrato. Cuando reapareció de sus vacaciones en Surinam, aceptó, muy a su pesar, la rebaja del sueldo de 12 millones de euros brutos (2.000 millones de pesetas) a 8 millones brutos (1.331 millones), lo que le mantiene como el jugador mejor pagado de la plantilla. Entonces, ningún club quiso pagar los 1,8 millones de euros (300 millones de pesetas) que fijaba su cláusula de rescisión. De momento, el coste que tiene Kluivert para el club está en torno a los 300.000 euros por partido (50 millones).
Desencuentro con el público
Pero Rijkaard, que no entiende de números, siempre ha creído que podía rehabilitar a Kluivert, un delantero del que se destacan por igual sus defectos y sus virtudes. Algo habitual en el Camp Nou cuando un jugador supera el lustro de convivencia con la afición. Nadie, ni siquiera mitos del club como Guardiola o estrellas mundiales como Rivaldo, han resistido a eso. Con Kluivert, castigado por las lesiones y envuelto por la polémica, se repite la historia, pese a que los números le avalan como uno de los más grandes. Con el gol que marcó en Sevilla, el último que firmó en la Liga antes de lesionarse, el holandés sumó 122 tantos en 250 partidos, transformándose así en el quinto máximo realizador de la historia del club junto a Rexach. Por delante tiene a César (235 goles), Kubala (196), Rivaldo (128) y Martín (124).
Mira por donde, Kluivert es más querido fuera del Camp Nou que dentro. "Adoro la forma de jugar que tiene y su manera de abordar el fútbol", dijo hace apenas un mes Thierry Henry, el delantero francés del Arsenal. Curiosamente, la pieza por la que suspira desde hace meses Laporta está enamorada del delantero que no brilla en el Barça. "Kluivert es un jugador fantástico y bueno en todos los sentidos, por su generosidad y por su capacidad para destacar, tanto como delantero o como complemento del punta", añadió un entregado Henry en el diario L'Equipe, sin saber que el idilio del holandés con el Camp Nou se ha roto.
Problemas extradeportivos
Muchas cosas se han roto últimamente en la vida de Kluivert más allá del catálogo de problemas extradeportivos (quiso entrar sin visado en Estados Unidos, llegó tarde a un entrenamiento..) que han caracterizado su temporada azulgrana. Para empezar, ha quebrado la relación contractual que mantenía con Sigi Lens, el agente que había tutelado toda su carrera deportiva. Ahora trabaja con otra empresa, mientras ha tenido que negar en un par de ocasiones que se haya comprometido con el Arsenal. Al Newcastle ya dejó dicho que no quería ir porque no tolerará que nadie elija su futuro por él. "Es mentira. Lo que más daño me hace es que la gente piense que tengo un precontrato con el Arsenal porque eso no es verdad", dijo Kluivert en Sevilla el pasado 25 de enero, la última vez que acudió a la prensa hablando un más que correcto catalán, otro signo más de integración además del restaurante que posee en el Port Olímpic de Barcelona.
El tacto de Rijkaard
Hace, por tanto, 44 días que el holandés no abre la boca. Un tiempo en el que Frank Rijkaard, aprovechando la ascendencia sobre él desde que coincidieron en su época en el Ajax, ha manejado el problema con gran tacto y delicadeza. En manos de cualquier otro entrenador, el caso Kluivert habría estallado hace semanas, con un efecto irreversible y contaminante sobre el vestuario. Rijkaard, en cambio, ha hablado en varias ocasiones con el jugador en la intimidad para intentar recuperarlo. Luego, de puertas afuera, delante de las cámaras, el técnico lo ha protegido de toda crítica, repeliendo cualquier conflicto. Hace una semana, sin ir más lejos, al ser cuestionado sobre si el delantero se podría haber ido de carnaval estando lesionado, Rijkaard calló y miró diplomáticamente hacia otro lado.
Sus compañeros también han seguido ese camino. Todos saben que Kluivert tiene, como explicó Henry, unas condiciones maravillosas para el fútbol. Pero lo que no sabe Henry es que el fútbol no ha sido nunca una prioridad absoluta para el holandés. Con apenas 18 años marcó el gol que tumbó al Milan y dio la Copa de Europa al Ajax de Van Gaal en 1995. Después de eso, ¿a qué más puede aspirar? Pese a todo, Rijkaard anda obsesionado en reintegrarlo en el grupo, al igual que Ten Cate, su ayudante. Fue éste quien bromeó con Kluivert haciendo una apuesta de que haría 25 goles en la Liga. El tiempo se le echa encima. Y los goles no llegan porque no juega. Le faltan 17 para cumplir el desafío de Ten Cate y sólo 11 partidos por jugar.
Buscando un nueve
Ayer, por ejemplo, ni salió a la grada del Camp Nou para ver el partido ante el Mallorca. Se quedó Kluivert en el vestuario, vibrando con los tres goles de sus compañeros. Muy cerca de ellos, pero tal vez demasiado lejos. Prefirió verlo a través de la televisión, a pesar de que sólo debía bajar unas escaleras para tomar asiento, junto a Saviola. Ni uno ni otro estaban ayer sobre el césped. Y el Barça gana sin un nueve. Desde que se lesionó Kluivert, el equipo ha sumado 18 puntos de 18 posibles y el Conejo lleva cuatro goles en los cinco últimos partidos de Liga, los mismos que Ronaldinho.
"Está más fuera que dentro", cuentan los que coinciden cada día con Kluivert. Al estar lesionado, el holandés no puede hacer vida de grupo ni tampoco disfrutar de la felicidad que irradian ahora sus compañeros tras meses de depresión. Por eso, se habla más en el Barça del delantero que puede venir (Henry, Trezeguet, Torres, Shevchenko, Larsson) que del que está porque, aunque no lo parezca, Kluivert sigue en el Camp Nou.