Domingo, 13 de Mayo de 2007 a las 11:17
• Rijkaard, que tendrá a Deco y Messi, dice que están en deuda con la afición El Barça intentará recuperar el liderato en un clima de tensión
JOAN DOMÈNECH
PUBLICIDAD
Con las orejas gachas,
"con más humildad que nunca", según Frank Rijkaard, saltará hoy al césped el Barça para escuchar el juicio de la grada al desastre del jueves en Getafe.
"Estamos en deuda con el club y con la afición", dijo el técnico, perfectamente consciente de que ni los jugadores ni él tienen excusas ni un argumento atenuante que pueda justificar el
"gravísimo error" del jueves. Pero tan importante como obtener la reconciliación lo es recuperar el liderato, que momentáneamente le arrebató anoche el Madrid.
Asumiendo que el barcelonismo ha recibido un enorme disgusto, Rijkaard espera que a partir del primer minuto de juego nadie mire atrás. Ni arriba, con miedo al Madrid. La inolvidable noche de Getafe tiene que comenzar a olvidarse. Y solo pasará si se conquista la Liga. Quedan cinco jornadas. El primer paso se da hoy ante el Betis (19.00 h., PPV).
FÁCIL PLANTEAMIENTO
El planteamiento es muy simple. El Barça no tiene otra opción que ganar para lograr los dos objetivos que persigue. Uno, el más valioso, son los tres puntos que le permitan conservar la iniciativa en el campeonato. El segundo, importante también, es
"recuperar la simpatía de la afición". ¿Cómo?
"Es muy fácil: luchar mucho y dejar una buena imagen", respondió Rijkaard, dando por supuesto que si se cumplen esas premisas el Barça vencerá al Betis. Ni lucha ni imagen ofreció en Getafe y las consecuencias fueron las ya conocidas.
"Podemos hablar mucho, pero no son más palabras. La reacción se tiene que ver en el campo", explicó Rijkaard, como si no se fiara de sus hombres. Precisamente porque no le da valor a las palabras, el técnico no se inmuta ante la campaña orquestada en Madrid anunciando que el equipo de Capello será campeón.
"Todo el mundo quiere ganar Liga, pero a mí no me gusta decirlo. Yo prefiero luchar para ganarla", comentó.
Luchar y trabajar fueron los verbos más empleados ayer por el holandés. El nombre del Betis solo apareció una vez, y de forma tangencial. Rijkaard espera un rival
"fuerte", dispuesto a hurgar en la inseguridad azulgrana.
"Cada equipo tiene su estilo, y no podemos cambiar nuestra forma de jugar para igualar la fuerza física o la agresividad de ellos", dijo. Al contrario. Según Rijkaard, el Barça debe potenciar sus cualidades, moviendo rápido el cuero.
CONFIANZA DE LAPORTA
En el fondo, la identidad del adversario era lo de menos. Más relevante es que Deco reaparezca esta tarde, restablecido ya del esguince de tobillo que sufrió la pasada semana. También vuelven a la lista Messi, Thuram y Ezquerro. Sylvinho y Giuly son los sacrificados tras la hecatombe de Getafe.
El vestuario está dispuesto a asumir el veredicto de la grada, pero a Joan Laporta le dolería ver y oír una sentencia condenatoria. Aprovechando el 50 aniversario de la Peña Barcelonista de la Barceloneta, el presidente quiso echar una mano al equipo, después de haberlo abroncado con contundencia el viernes. Laporta cree que ya ha recibido bastante.
"Reclamo, pido y ruego a toda la afición que esté con el equipo, porque se lo merece", dijo, antes de apelar al crédito ganado por este Barça.
"Confío en este equipo, en estos jugadores y en este técnico que nos lo han dado todo y ahora harán lo posible por darnos otra Liga", afirmó, antes de pedir unidad
"porque los rivales están deseando que nuestro ánimo decaiga y que entre nosotros tengamos dudas y discusiones".