Jueves, 30 de Agosto de 2007 a las 0:08
El Barça se reconcilió con su afición y dio el mejor homenaje al fallecido Antonio Puerta Goleada en el Gamper (5-0)
MARCOS LÓPEZ
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En la imagen, Ronaldinho intenta colarse entre la defensa rival. Foto: Jordi Cotrina
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Casi cada verano, el Barça va descubriendo niños que le iluminan la sonrisa al Camp Nou. Hace dos años, en agosto del 2005, apareció un imberbe Leo Messi para desarborlar a la Juventus de Fabio Capello y quedarse para siempre en el estadio. Desde entonces, es una celebridad. Anoche, en agosto del 2007, con otro italiano, el Inter de invitado, testigo y hasta de amigo, emergió otro chaval: el mexicano Giovani dos Santos. En apenas un cuarto de hora hizo auténticas diabluras. Provocó primero un penalti, el que marcó Ronaldinho, firmó luego un golazo imponente con un toque de sutileza para sortear al inocente Chivu y un zurdazo que casi rompe la red del veterano Toldo. Segundos más tarde, el Camp Nou festejaba su llegada y coreaba el nombre de Giovani.
Vaya por delante que el Inter no jugó el partido. Vaya por delante que el campeón de Italia se tomó la noche libre. No estaba Figo, claro. Ni Ibrahimovic, ni Zanetti, ni Suazo, su fichaje más rutilante. Pero cuando se dio cuenta ya había encajado tres goles en una primera parte monopolizada por Giovani y Touré. Uno desbordaba, el otro robaba balones. Uno, el mexicano, deslumbraba. El otro, el marfileño, ofreció un recital de lo que no se espera de él. O sea, defendió bien, pero atacó mucho mejor. No solo cabeceó con peligro en el área interista sino que en tan solo diez centímetros armó su pierna derecha para soltar un disparo que tenía de todo. Potencia, precisión, hasta violencia y, por supuesto, una gran velocidad que engañó a Toldo. De la nada, marcó un golazo.
MOTTA, BRONCA Y GOL
La gente se entretenía con las galopadas de Giovani, un zurdo metido en la banda derecha --también en eso se parece a Messi--, y disfrutaba de la poderosa zancada de Touré. El público se enfadó con Ronaldinho cuando regaló un balón en el centro del campo en vez de atacar. Y le silbó. ¿Por qué? Porque Ronaldinho no estuvo fino en el Gamper. No está. Marcó un gol, pero de penalti y dejó, además, un gran lanzamiento de falta, despejada por Toldo --el único italiano que se ganó el jornal anoche--, pero no está. Aún no está, mientras Motta, uno de los mejores amigos de Ronaldinho, vivía una insólita noche final. Por un lado, recibió ayer la última bronca del Camp Nou cuando inició una carrera en busca de un balón. Corría, corría, corría, pero no llegaba. Aunque después se levantó con energía para rubricar un cabezazo que le redimía un poco.
SUTIL INIESTA
En el banquillo, Rijkaard sonreía y aplaudía tímidamente a Motta, uno de sus jugadores preferidos, al que ni siquiera él ha podido mantener. Con Giovani, en cambio, el técnico espera que sea distinto. El mexicano completó una primera mitad sensacional, como Messi, uno que no entiende de amistosos. Ni de citas veraniegas, al igual que Henry, activo en todo el partido, moviéndose como extremo izquierdo primero y después como delantero centro. A la primera pelota que caía en los pies de Leo, miró a Toldo y fulminó a la defensa del Inter antes de dejársela en los pies de seda de Iniesta. Maravilloso esprint, delicioso toque y Andrés, cada vez más fiable cuando pisa el área, amagó el disparo, el meta del Inter se derrumbó y luego veía desde el césped el disparo. Otro bonito gol.
HENRY, ACTIVO
Y Henry, con 30 años recién cumplidos, no marcaba, a pesar de que lo intentaba desde todos los lugares. Sabe que el tiempo no le sobra. Por eso, va siempre hacia adelante, eliminando defensas, sea con taconazos a Etoo antes de su lesión muscular, o con pases llenos de astucia, dispara desde cualquier lado y escuchó como el Camp Nou coreaba su nombre. Enganchados a Giovani y Touré, el Barça pasó una primera parte divertida. En la segunda, Messi guió al equipo, Milito debutó sin problemas y hasta Deco se atrevió con una rabona que le salió como un churro. Entonces, los argentinos del Inter (Burdisso y el exmadridista Cambiasso) hicieron de argentinos, sobre todo con un brasileño delante. Se sintieron humillados. Es verdad. El Barça les bailó.
Goles: 1-0, Ronaldinho (pen., min. 6); 2-0, Giovani (min.11); 3-0, Touré Yaya (min. 37); 4-0, Iniesta (min. 56) y 5-0, Motta (min.81)
Incidencias: LLeno en el Camp Nou. En las gradas, numerosas pancartas recordaron al malogrado futbolista del Sevilla Puerta y también a Nicolau Casaus, ex vicepresidente del Barça fallecido hace tres semanas. Los jugadores del Barcelona y el Inter, además, lucieron brazaletes negros en señal de luto.