Domingo, 4 de Noviembre de 2007 a las 11:50
Rijkaard recupera a Henry y espera que el Barça sea contundente ante un Betis en estado crítico Cuestión de imagen
JOAN DOMÈNECH
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| Foto: ep
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Ganar y limpiar la imagen. Por este orden. Otra vez le toca al Barça, en el reencuentro con su público, reparar la mala sensación que ofrece como forastero, a la espera de que un día se comporte como se espera de él fuera de casa. El empate de Valladolid, unido a los de Santander y Pamplona, acentúan el desasosiego de la hinchada --todavía no del entrenador ni del equipo--, que al menos tiene el consuelo de que en el Camp Nou aún no ha vivido un disgusto. Uno de los últimos se lo llevó la pasada temporada ante el rival de esta tarde (19 h., PPV). El Betis arrancó un empate que motivó la pérdida del liderato a cuatro jornadas del final de la Liga y que acabó costando el título.
Los dos equipos se reencuentran seis meses después en la misma situación. El Barça no carbura lejos de casa y el Betis sigue anclado al borde del descenso.
"Ellos no están en un buen momento, pero no podemos dar el partido por hecho", dijo Frank Rijkaard. Sería incurrir en el mismo error. Sobis empató el encuentro en el último minuto, con cinco jugadores del Barça dando la espalda al balón en el saque de una falta, en el enésimo detalle de autocomplacencia que mostró el once azulgrana.
DESCANSO A MILITO
No se ha detectado el mismo exceso de confianza esta temporada, tal vez porque el Barça no ha hecho nada como para tirar cohetes. Ni siquiera ha sido líder. Por el momento, anda preocupado en encontrar una línea de juego estable, que no decaiga tanto cuando toma el avión. Y un síntoma de esa preocupación se detectó ayer. Rijkaard habló más del partido de Valladolid que del de hoy.
El problema no está en el Camp Nou. Y mucho menos si el técnico puede contar otra vez con Thierry Henry, fundamentalmente, y Eric Abidal, ausentes en Zorrilla por lesión. El delantero, que aún se queja de molestias en el talón de Aquiles, desplazará a Bojan Krkic al banquillo. Rijkaard descartó a Ezquerro y dio descanso a Milito, golpeado y cansado de los últimos encuentros.
EXIGENCIA A RONALDINHO
En la delantera no puede repartir descansos mientras no reaparezca Samuel Etoo. Sin estar fino, alineará a Henry, confiará en un Messi con propósito de enmienda --Rijkaard habló con él tras el pésimo partido que jugó en Valladolid-- y esperará que Ronaldinho confirme la reacción que apuntó en el Nuevo Zorrilla.
"Le he dicho que tiene que seguir progresando porque es parte de su responsabilidad. A los grandes jugadores se les puede exigir más por el talento, la calidad y la importancia que tienen en el equipo, y él lo sabe", subrayó Rijkaard.
MENOS JUEGO BONITO
Con cinco victorias en cinco encuentros, nada hay que decir del comportamiento del Barça en el Camp Nou.
"Aquí los rivales nos dejan el balón y se encierran atrás", analizó Rijkaard.
"Tenemos un alto porcentaje de posesión y podemos jugar a nuestro ritmo". El equipo solo tiene que preocuparse de marcar un gol
"lo más pronto posible" y "acelerar para anotar el segundo y matar el partido", explicó Rijkaard a grandes trazos. Héctor Cúper, sin embargo, dijo ayer en Sevilla que el Betis saldrá a por la victoria.
"Nos espera un partido espectacular. Si alguien quiere jugarse alguna apuesta de que no podemos ganar, la acepto", retó a los periodistas.
El debate barcelonista se centra en la pobre imagen del equipo como visitante: una victoria (Levante), tres empates (Racing, Osasuna, Valladolid) y una derrota (Villarreal). ¿Qué explicación hay a ese notoria diferencia de comportamiento, especialmente ante rivales de
"menos nombre", como dice Rijkaard?
"Fuera de casa nos cuesta encontrar el ritmo porque los rivales hacen un juego directo, de pases largos, buscando la segunda jugada y basado en la agresividad", explicó el entrenador. Ante esa tesitura, lo que pide a sus hombres, mientras no se adelanten en el marcador, es que se empleen
"con más mentalidad de trabajo" y
"olviden el juego bonito". Temeroso de haber cometido un sacrilegio, y que los críticos le recriminen ese frase, Rijkaard se esforzó en aclarar que pide practicidad.
Menos problemas de lenguaje y de conciencia tiene el argentino Cúper.
"Yo quiero una mala imagen y los tres puntos, no lo duden", dijo. A sus hombres les reclamó "que saquen la vergüenza" para levantar al Betis en el año de su centenario.