Jueves, 6 de Diciembre de 2007 a las 10:57
Primero, el banquillo; ahora, el hermano
David Torras
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Casualmente, después de ver a
Ronaldinho dos partidos en el banquillo, a
Roberto de Assis le ha entrado nostalgia y le ha dado por visitar a la familia. Y para matar el tiempo libre, que tiene mucho, ayer se dejó caer por el entrenamiento. Menos mal que a no todos los hermanos o representantes de jugadores les da por ir a La Masia. De hecho, el único que lo hace de vez en cuando es él.
Y cuando
Roberto se deja ver, algo está pasando o algo va a pasar. Ahora pasa que su hermano chupa banquillo y va a pasar que, tarde o temprano, habrá que hablar de su futuro. Pero en serio, no hablar por hablar, ni pregonar ofertas que no existen ni han existido jamás. Desde hace más de año y medio, nadie ha llamado formalmente al Barça para tantear el fichaje de Ronnie. Y así siguen las cosas. Sin una oferta encima de la mesa y, por tanto, sin poder siquiera plantearse la posibilidad de un traspaso. Ni en invierno y en verano, ya se verá.
La última vez que
Roberto se dio una vuelta por aquí, tuvo un largo cara a cara con
Txiki Begiristain y
Ferran Soriano. Entonces, hizo más de hermano mayor que de agente y, simplificando, se comprometió a que
Ronnie saldría del gimnasio y se pondría a entrenar. Y eso, más o menos, lo ha cumplido. El problema es que, por el camino ha perdido tanto tiempo, que no puede recuperarlo de un día para otro.
Ahora, a
Roberto lo que le interesa es empezar a pensar en un futuro fuera del Barça. Lo que no se puede tolerar es que insinúe que si el Barça no quiere a
Ronaldinho le dé la carta de libertad. Hay que tener mucha cara para decir eso. Por favor. En qué cabeza cabe. Si sigue siendo uno de los mejores, seguro que aparecerá algún club dispuesto a llevárselo... pagando. Es gracioso leer que el Chelsea, por ejemplo, le garantiza la ficha que pide --10 millones anuales-- siempre que el Barça le deje marchar gratis. Se han vuelto locos. Lo primero que tiene que hacer
Ronaldinho es salir del banquillo. Si se esfuerza, aunque no llegue a ser el que era, nadie discutirá que se quede. Claro que entonces, igual
Roberto se dé otra vuelta por aquí para pedir aumento de sueldo. Y si tiene que irse, que paguen.