Martes, 15 de Enero de 2008 a las 23:01
• El Barça elimina al Sevilla, vigente campeón, en un pésimo duelo solo salvado por la incertidumbre Ajuste de cuentas (0-0)
DAVID TORRAS
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INIESTA Y ALVES POR EL BALON Foto: Jordi Cotrina
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Con el agua al cuello, sufriendo hasta el último instante y emocionalmente inestable, el Barça se mantuvo en pie en la Copa y ahora espera al Villarreal o al Recre en cuartos. Gracias al gol de Henry del partido de ida, el equipo se sacó de en medio al campeón, un Sevilla al que le debía unas cuantas y con el que, al fin, pudo ajustarle las cuentas aunque fuera de mala manera y sin pizca de gracia.
Después de pasarlo en grande ante el Murcia, el Camp Nou vivió anoche con el corazón encogido y el miedo en el cuerpo, temiendo que con tanta monserga especuladora y de tanto mirar el marcador el partido acabara con un disgusto como cuando Tamudo le birló la Liga.
Pero la campana salvó al Barça en uno de esos días en el que el fin justifica los medios y que, por encima de todo, reforzó el mejor triángulo del equipo. No hay que buscarlo delante, como se esperaba cuando la temporada echó a rodar y se contaban fantásticos uno detrás de otro. Caídos o desaparecidos, con Henry como único superviviente, a la espera de que vayan reapareciendo Messi, Ronaldinho y Etoo, el Barça sobrevivió gracias a la pareja Milito-Puyol, más la protección de Márquez, y con el duende que nunca le falla: Iniesta.
No fue un buen Barça, fue un Barça práctico, que llegó demasiado lejos en ese espíritu de poner el seguro y no arriesgar, y que le llevó a jugar con fuego. Pero el Sevilla tampoco se comportó como el equipo que es, o que era. Obligado a remontar, solo lo buscó de verdad cuando el reloj se le echó encima. Un remate lejano de Navas, una falta de Alves, un gol bien anulado por fuera de juego y, por suerte, se acabó.
En un partido que no necesitaba ganar, a Rijkaard le entró un ataque de nostalgia y recuperó su vena más italiana. Puso el freno de mano y el equipo tiró el culo hacia atrás, sin necesidad de que el Sevilla le achuchara, en lo que pareció ser una táctica premeditada y que devolvió la imagen de un Barça exageradamente especulador, muy lejos del que hace tres días le buscó las cosquillas al Murcia. El Sevilla, claro, es otra cosa y el partido tuvo más pinta de Champions que de Copa, por ese respeto mutuo y esa necesidad de sudar en cada balón para avanzar metro a metro.
PARTIDO TÁCTICO
A un inicio fulgurante que en apenas un minuto llevó la pelota de portería a portería, le siguió una tensa calma, un largo peloteo que no llevó muy lejos ni a unos ni a otros. El Barça esperaba, el Sevilla apretaba, pero en ese obligado atrevimiento se sentía incómodo, poco acostumbrado a moverse sin apenas espacio. Buscó aire por la bandas, Alves y Navas por la derecha, y el desvergonzado Capel por la izquierda, pero desconectados de Luis Fabiano y Chevantón.
Salvo una internada de Iniesta, siempre él, que incluso sin estar bien está mejor que la mayoría y que es el único capaz de jugar en tres posiciones como ayer, y una carrera de Henry, el Barça miró más atrás y a los lados que adelante. Aguantó, sin demasiado sufrimiento, pero ahí se quedó, sin opción siquiera para salir a la contra. Giovanni no podía con Adriano y Henry pasó desapercibido, lejos de la imagen poderosa del último partido.
TRÍO SOLVENTE
Esa obsesión táctica mató un partido que, sin el gancho de la emoción de una eliminatoria, habría resultado insoportable. En la segunda parte, los papeles se invirtieron ligeramente. El Barça tuvo más control y el Sevilla, lejos de dar un paso adelante y jugarse la única carta que le valía, fue encogiéndose, perdiendo fuerza. Amparado en una defensa espléndida, con Puyol y Milito enormes, la salida de Bojan dio aire, sobre todo porque permitió a Henry caer más a la banda izquierda, liberar un poco más a Iniesta, capaz de engancharse el balón y hacer siempre lo que le venga en gana.
En un ambiente emocionalmente acelerado, el Barça siguió adelante y ajustó las cuentas a un Sevilla campeón de la Supercopa 2006 y cuyo presidente había menospreciado al equipo azulgrana tras el sorteo.
0 - FC Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol, Milito, Abidal; Márquez, Xavi, Gudjohnsen (Bojan, m.56); Giovani (Deco, m.69), Henry e Iniesta.
0 - Sevilla: De Sanctis, Alves, Mosquera, Drago, Adriano; Navas, Poulsen, Renato, Capel (Alfaro, m.81); Luis Fabiano (Kerzhakov, m.69) y Chevantón (Duda, m.74).
Árbitro: Pérez Burrull (C. Cántabro). Mostró cartulina amarilla a Giovani (m.45+1), Mosquera (m.54), Márquez (m.81) y a Duda (m.90+2)
Incidencias: Asistieron al encuentro 75.917 espectadores en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Camp Nou.
REACCIONES: