Domingo, 23 de Marzo de 2008 a las 23:53
El espejismo
Javier Lunaro
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Lo que pasó ayer fue un espejismo. El Madrid ahora está cuatro puntos por delante del Barcelona, pero es como una apariencia. El contragolpe del Valencia ganó a la soberbia de Schuster. El empuje de la cantera culé pudo a la impotencia que se trajeron de Mestalla. Todo eso es objetivamente demostrable, pero no hay cambio de liderazgo, sino de distancias en la tabla. Nada más.
La gente aquí prefiere tomárselo con calma. Se van del Bernabéu con aires de suficiencia, se consuelan pensando en que su equipo ha jugado mejor, piensan en la temporada como una historia que va a tener final feliz, ven al Barcelona como un equipo en neurosis colectiva, con estrellas venidas a menos, y a chavalitos culés a los cuales el peso de la responsabilidad les va a resultar demasiado grande.
Los medios intentan marear la perdiz. Antes de la jornada del domingo, vendían que el Villarreal iba a desbancar al Barcelona en el segundo puesto. El submarino amarillo parecía el submarino blanco, una especie de agente secreto del Real Madrid para aplastar aún más al Barcelona. Al final, ni Villarreal ni Real Madrid. ¿Pero hasta cuándo?