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  21 de Agosto de 2008     Edición de las 13:39 h.  


 
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Miercoles, 23 de Abril de 2008 a las 22:33
El Barça da la cara pero sigue sin gol ante un miedoso Manchester que falló un penalti en el minuto 2
Old Trafford decidirá (0-0)


David Torras
 MESSI AGARRADO POR SCHOLES
 Foto: Jordi Cotrina

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El Barça ha jugado como nunca pero se ha quedado a medio camino como tantas otras veces, con un marcador (0-0) que le condena a jugarse su destino en Old Trafford, un mal escenario para mantenerse en pie y salir con vida. Pero Moscú sigue a la vista y no hay razón para rendirse por más fiero que se ponga el Manchester en su templo. El Barça tiene licencia para soñar, por qué no. También puede maldecirse por no viajar a tierras inglesas con un gol en el bolsillo, después de pasarse 90 minutos buscándole las cosquillas a un rival que pudo haberle dado fuerte nada más empezar, con el penalti que Cristiano Ronaldo echó fuera, y que ya no hizo mucho más que defenderse.

Esta noche, el Barça se ha comportado como lo que no ha hecho en toda la temporada. Miró de arriba a abajo al poderoso Manchester y se obligó a ser un equipo como dios manda, consciente de que la Champions es su última esperanza. Amparado en una motivación inusual, muy lejos de la imagen que ha mostrado en la Liga, dio gusto verle dar la cara por más que no llegara a encontrar un hueco entre esa tela de araña que nunca llegó a resquebrajarse. En el último instante, siempre había un inglés emboscado, o dos, o tres, un pelotón disciplinado que se cierra en cuanto intuye peligro.

Y eso que todo pudo ser peor. Cuando mucha gente ni siquiera había tomado asiento, la euforia que destilaba un Camp Nou entregado, sin una pizca de rencor, sufrió un terrible colapso. El reloj rozaba el minuto dos, y Cristiano Ronaldo estaba frente al punto de penalti. Listo para disparar. A Milito se le fueron las manos y el Barça se enfrentaba al peor partido posible. Horror. Pánico. Pero al malabarista le falló el truco, envió el balón fuera y la noche se abrió de par en par para un equipo que, quién sabe, cómo hubiera respondido a un golpe tan duro. La suerte le libró de ese tormento y se vino arriba, en una exhibición de fe y sacrificio que devolvió a la memoria sensaciones perdidas.

Acorazado inglés
El Camp Nou rugió como en sus mejores tiempos. El Manchester se mantuvo derecho, bajo una intensa presión en el centro del campo, siempre encima, sin dar medio metro, disfrazado con tres puntas pero acorazado de principio a fin, porque tanto Rooney --ni se le vio-- como Tévez estaban más para tapar que para atacar. Cristiano Ronaldo era el único que corría hacia adelante, hasta que perdió fuerza y al rato dejó de hacer croquetas, y solo echó a correr. A Ferguson se le vio el plumero. No estaba para ir a por el partido. Le bastaba aguantar, bien cerraditos, bien enganchaditos, y dejar correr el reloj, fiándolo todo a la fuerza de Old Trafford.

El Barça, no. El Barça se fue a por ellos, descaradamente escorado a la derecha, fiel a esa consigna que Rijkaard lanza desde la banda. Y ahí fueron uno detrás de otro, con Deco de escudero, reaparecido para el gran día. En el otro lado, Iniesta cayó en el olvido y en el centro Etoo andaba espeso. Estaba en todas partes, pero nunca en el sitio preciso, ahora un paso adelante, ahora un paso atrás, incapaz de afinar el punto de mira. Y así siguió hasta el final, con más voluntad que otra cosa. Le faltó incluso picardía en una acción que pudo provocar penalti y quiso seguir adelante.

Enorme respeto
Ese es el problema. Es imposible ganar sin marcar. Y el Barça anda metido en un agujero negro, con un gol (Touré) en los cuatro últimos partidos en casa. Mal asunto. El defensa infiltrado está para todo, y esta noche se ha zampado a unos cuantos ingleses. Otros, como Abidal y Zambrotta, se parecieron a los que eran cuando les ficharon. Messi hizo más de lo que podía y, como siempre, fue quien más vida dio. Hasta que le acabaron las fuerza. Una pena. Henry entró en escena, pero no fue para el Manchester el diablo que era cuando se veían las caras con el Arsenal, más allá de un chutazo que Van der Saar sacó con apuros. ¿Valdés? Bien, gracias. Después del penalti, podría haberse ido a la ducha.

Pero el reloj no perdona y al Barça se le agotó el tiempo, en medio del inagotable aliento de un Camp Nou revitalizado, que desenterró algo del orgullo perdido. El Manchester tiene lo que buscaba, aunque no estará tranquilo. Si antes de empezar, con un Barça que parecía muerto, mostró tanto respeto, ahora tiene más motivos para echar el freno y no alzar los brazos prematuramente. No lo hará por más cerca que se vea de Moscú.

El Barça, a última hora, ha levantado la cabeza aunque arrastra los pecados de un año y no es fácil liberarse de ese peso en una sola noche. O en dos. Pero, por lo menos, ha tenido un gesto de dignidad. Y quién sabe. Puestos a soñar, Old Trafford es un gran teatro para una buena obra.

0 - FC Barcelona: Valdés; Zambrotta, Gabi Milito, Márquez, Abidal, Touré Yaya, Xavi, Deco (Henry, min.77), Messi (Bojan, min.62), Iniesta y Eto'o.
0 - Manchester United: Van der Sar; Hargreaves, Ferdinand, Brown, Evra, Scholes, Carrick, Cristiano Ronaldo, Park, Tévez (Giggs, min.85) y Rooney (Nani, min.76).
Árbitro: Massimo Busacca (SUI). Mostró cartulina amarilla a Márquez (min.44) y Hargreaves (min.73)
Incidencias: Partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones disputado en el Camp Nou ante 95.549 espectadores




 

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