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  5 de Diciembre de 2008     Edición de las 23:58 h.  


 
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Martes, 8 de Julio de 2008 a las 10:29
• El presidente busca apoyos para seguir e intenta evitar las renuncias de Vicens, Ferrer y Cambra
Laporta agotará el mandato pero se enfrenta a posibles dimisiones


DAVID TORRAS

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El resultado de la moción de censura ha dejado al Barça sumido en una profunda crisis institucional sin que se intuya cómo puede acabar. De puertas afuera, pero también de puertas adentro. Joan Laporta no tiene ninguna intención de dimitir y está firmemente decidido a seguir en el cargo y agotar los dos años que le quedan de su último mandato pase lo que pase.
Pero en el seno de la junta hay voces discordantes y algunos miembros, entre ellos el vicepresidente primero Albert Vicens, sopesan la posibilidad de presentar la renuncia en la reunión del jueves. El presidente, que ayer almorzó con un grupo de directivos (Rafael Yuste, Albert Perrín, Joan Franquesa y Joan Boix), intenta reconducir la situación, garantizando un cambio de estilo. Pero es probable que la junta experimente reajustes y cambios.
Al debate que vivió el domingo el barcelonismo ante las urnas le seguirá ahora el que afecta al futuro de la junta y, en especial, de Laporta. En la directiva hay desde hace tiempo un grupo más crítico con el presidente, a quien consideran el destinatario principal del mayoritario voto de castigo y el gran responsable de haber llegado a esta situación, causada en buena parte por algunas de sus últimas actuaciones.

CERRAR FILAS
Esa discusión interna vivirá un episodio decisivo el jueves en la reunión que mantendrá la junta, y que estaba prevista para hoy. El aplazamiento, justificado por la presencia de Laporta hoy en Nyón en la constitución de la directiva que tutelará la nueva Asociación Europea de Clubs --el relevo del antiguo G-14--, servirá también para intentar lograr que toda la directiva cierre filas y afronte unida el futuro.
Pero ese objetivo no está garantizado. Según varias fuentes, Albert Vicens --hijo del prestigioso historiador y pensador catalanista Jaume Vicens Vives--, descontento desde hace tiempo con algunas actuaciones, está decidido a dimitir en la reunión del jueves. Esas fuentes temen que Jaume Ferrer y Xavier Cambra acompañen a Vicens si este materializa su propósito de dejar la junta, y que directivos como Evarist Murtra y Josep Lluís Vilaseca se añadan a la petición de un gesto claro por parte de Laporta. El presidente espera poder convencer a estos directivos para que sigan en la junta, o al menos que aplacen su salida hasta después de la asamblea de socios de agosto.

REESTRUCTURACIÓN
Pase lo que pase, Laporta seguirá, acompañado por la mayoría de la junta. Pero habrá reajustes en los cargos y, si hay bajas, se cubrirán con nuevas incorporaciones. El presidente y su círculo más próximo se aferra a la "mayoría silenciosa" de los casi 80.000 socios que no acudieron a votar para minimizar los 23.870 apoyos que recibió la moción (60,60%) y llevar esa cifra a su terreno al considerar que no se habían movilizado por entender que "no había suficiente" motivo para la moción. "Esos socios están a la espera de cómo irán los resultados deportivos, de que tengamos un cierto cambio de rumbo en la gestión. Nos dan un margen para seguir adelante y que podamos acabar el mandato que nos otorgaron en el 2006", dijo Laporta a Frikandó Matiner de RAC-105.
El presidente no ha dado ni un paso atrás y piensa mantenerse firme, convencido de que puede dar un vuelco a la situación con un cambio de estilo y la puesta en marcha de un nuevo proyecto deportivo con Pep Guardiola. Pero no lo tendrá fácil. Y no toda la junta comparte esa idea.

PENDIENTES DE LOS AVALES
Hay una amenaza sobrevolando que añade tensión y refuerza la idea de algunos de dimitir. La sentencia sobre la obligación de avalar o no está al caer y la sospecha generalizada es que será desfavorable a la junta. En ese caso, cada directivo debería hacer frente a un aval por 800.000 euros, un esfuerzo económico que no todo el mundo está dispuesto a afrontar y menos en medio de tanta inestabilidad y con solo dos años de mandato por delante. Pero el club podría recurrir y dilatar así la ejecución de la sentencia.
Lo que no va a dilatar es la imposición de un nuevo estilo que implicará cambios internos. Ferran Soriano, una de las figuras que últimamente se ha distanciado de Laporta, parece dispuesto a seguir. Varias fuentes negaron ayer que el vicepresidente tenga intención de forzar la dimisión de Laporta y que la junta siga adelante con el proyecto sin él. Soriano, que tiene intención de presentarse a las próximas elecciones, podría convertirse en el vicepresidente primero si finalmente Vicens hace efectiva su dimisión.
Ayer, Soriano se mostró conciliador aunque, al igual que Laporta, descartó convocar a los socios. "Hemos recibido el mensaje, pero no habrá elecciones. El club no puede vivir el estrés de unas elecciones", declaró a RAC-1. Laporta intenta ahora que ese estrés no afecte a la directiva.


 

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