Martes, 8 de Julio de 2008 a las 10:38
LAS TRES PREGUNTAS DEL BARCELONISMO Por qué la moción ha estado a punto de prosperar
JOAN Domènech / EMILIO Pérez de Rozas / JOAN CARLES Armengol
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Por qué la moción ha estado a punto de prosperar
El Barça está herido, pero la masa social está muy viva. Casi 40.000 votantes (y 110.000 personas más) se acercaron al Camp Nou un domingo de julio para decir lo que sienten. Solo 1.023 menos que en 1998, en un Barça-Madrid, cuando
Laporta planteó la disyuntiva con
Núñez.
Una inmensa mayoría está cabreada. Básicamente con
Laporta, el perdedor de aquella y esta moción, pero también por los dos años de frustraciones que le han dado los depositarios de sus ilusiones. Los que modifican su estado de ánimo cada tres días. Aquellos jugadores que estaban tan embebidos. De gloria, se entiende.
El
laportismo es ahora una corriente menor en la grada. Pervive gracias a algo más de dos mil votos. Igual se dan cuenta el presidente y sus colegas de que de el 60% de los socios les exigen que dejen de levitar y vuelvan a manchar sus zapatos por la calle.
Por qué tienen que dimitir de forma inmediata
Solo tengo una duda: ¿ha de dimitir
Laporta o todos?
Han de dimitir porque perdieron claramente la moción. Especialmente
Laporta, sobre cuya idiosincrasia y estilo de dirigir el club giraba toda la moción.
Han de dimitir porque este resultado es el colofón a dos temporadas desastrosas donde, al fracaso deportivo, se añadió la nula lectura que, los mismos que ahora aseguran que sabrán interpretar estos resultados, hicieron del fracaso del pasado año.
Han de dimitir porque, si siguen, pueden desestabilizar el nuevo proyecto deportivo de
Guardiola, al que no le perdonarán ni una.
Han de dimitir porque, quedándose, dan la sensación de querer aferrarse a la poltrona, cosa que siempre han negado.
Han de dimitir porque su eslogan era
Primer, el Barça.
Han de dimitir porque han de aplicar en sus carnes aquel "que n'aprenguin!"
Por qué la junta no debe dimitir... todavía
En el juego de la democracia, palabra que Laporta utilizó repetidamente en su comparecencia del domingo, tras la moción de censura, la mayoría manda. El presidente y la junta entera tendrán mucho trabajo, según esa lógica, en convencer al barcelonismo de que un 38% es más que un 61%, por mucho que los estatutos, retocados en su momento por Núñez, sitúen el umbral del voto de castigo en los dos tercios.
En estas condiciones de contestación social no sería lógico que Laporta y su equipo agotaran el mandato. Unas elecciones anticipadas son la solución, si bien no tienen por qué ser inmediatas. Hacen falta algunos meses de gestión tranquila para poner en marcha el nuevo proyecto deportivo, que entre otras cosas debe lograr que el equipo supere la previa de la Champions. Luego, con el plan Guardiola en marcha, ya no habrá pretexto para demorar más las elecciones.