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  5 de Diciembre de 2008     Edición de las 23:58 h.  


 
Fútbol

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Domingo, 17 de Agosto de 2008 a las 4:18
• El Camp Nou estalló con los goles de Puyol y Etoo en el tiempo añadido
El once de Guardiola retiene el Gamper en una furiosa reacción


JOAN DOMÈNECH

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Se trataba del Gamper, pero pareció la semifinal de la Champions frente al Manchester United. Todo lo que le faltó hace cuatro meses al Barça de Rijkaard lo exhibió el de Pep Guardiola. Orgullo, fe, arrojo, determinación, acierto y, también, una pizca de suerte. "Olé, olé", terminó cantando el Camp Nou ante el extraordinario arreón azulgrana cuando daba ya por perdido el trofeo. El tiempo se había acabado, superada con creces la medianoche, y el Barça perdía. Un córner que remató Puyol supuso el empate, y una rapidísima jugada culminada por Samuel Etoo, que corrió como un poseso hasta el córner quitándose la camiseta, dieron la vuelta al marcador y el trofeo regresó al lugar que le correspondía: al museo.
"Este equipo persistirá", había asegurado dos horas antes el técnico. Fue una promesa, de las pocas que hará, que se cumplió ya el primer día. Ha recuperado para la causa azulgrana a Etoo --ocho goles lleva ya-- y sacó partido, también, de las jugadas de estrategia, una de sus obsesiones, cuando jugaba el Barça de verdad, no el de los suplentes que compareció en el inicio.
Guardiola también quiso presentar al equipo. A su manera. Con la alineación, cambiándola de los pies a la cabeza, haciendo jugar a los futbolistas más desconocidos. Nueve de los once titulares de anoche no figuraban en la formación inicial del miércoles pasado ante el Wisla. Solo repitieron Márquez y Henry. Fueron de los más destacados del primer tiempo, junto con Gudjohnsen.

SIN LLEGADA
Pero el islandés no es Iniesta, como Sergio Busquets no es Xavi, y el Barça titular de anoche distó mucho del que arrolló a los polacos en la Champions. Sobre todo, en el juego. Al equipo le faltó de todo de mitad de campo hacia adelante. Los dos interiores lucharon y presionaron, pero no movieron el balón ni sirvieron juego a los tres atacantes, que se aburrieron una barbaridad. Apenas llegó al área el Barça en el primer tiempo, fácilmente controlado por un Boca Juniors que sí jugó con los habituales.
Como años ha en el Gamper, cuando era la verdadera noche del estreno, el público se entretuvo pasando revista al equipo. Descubrió que Márquez ha recuperado el aplomo por el buen duelo que mantuvo con un tanque como Martín Palermo; aplaudió el arrojo de Busquets, que puso el pie con fuerza sin ningún complejo, y a un Córcoles que no desmerece al Zambrotta del año pasado. Vio la hinchada que Piqué apunta alto y que Hleb es una incógnita, por lo mucho que prometió y lo poco que culminó.

ENSAYO DEL 'PLAN B'
Lo bueno empezó en la última media hora. Además de presentar a la plantilla, Guardiola se presentó como entrenador. Enseñó tras el descanso el plan B para cuando las cosas se tuerzan. El mismo que se vio obligado a emplear Rijkaard en ocasiones puntuales. Rescató el viejo sistema de Cruyff de los tres defensas y los cuatro centrocampistas. Tenía la oportunidad, la última oportunidad para hacer experimentos y puso las piezas más adecuadas para ensayar.
Con Xavi e Iniesta a los lados del poderosísimo Touré, aliviado ya de su hernia, con el ovacionadísimo Etoo en el área y con el joven Pedro --¿habría que considerarlo de los titulares?-- desbordando por el extremo, chutó más el Barça entonces (Iniesta, en particular), que en la hora anterior. Era un plan de riesgo que desató todas las emociones hasta entonces contenidas. Viatri, pero sobre todo Puyol y Etoo provocaron un estallido de éxtasis como pocas veces se ha visto en el Gamper.

 




 

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